Su mano de obra

“Dios crea de la nada. Es maravilloso que digas. Sí, para estar seguro, pero él hace lo que es aún más maravilloso: él hace Santos de los pecadores. ” Soren Kierkegaard

La Cuaresma es un regalo, que nos da 40 días para calibrar nuestras vidas a Dios.

La Cuaresma es mucho más que la abstinencia sin sentido. Se trata de renunciar a las pequeñas cosas para crecer en nuestra capacidad de no ceder a las cosas más grandes. Se trata de crecer en paciencia con nosotros mismos y en relación con Dios a través de la oración.Se trata de recordar la increíble misericordia de Dios y su interminable deseo de perdonarnos, de perdonarte, de perdonarme. Se trata de crecer con humildad; porque cuanto antes reconocemos que no podemos hacerlo todo por nuestra cuenta, más rápido nos damos cuenta de que Dios lo tiene todo bajo control.

Sin embargo, seguimos siendo humanos, y olvidamos estas realidades sencillas. Por lo tanto, debemos recordar que lograr la santidad no es sólo un lujo para los pocos, sino una realidad para todos nosotros. Esta Cuaresma, cuando te encuentras necesitando un poco de empuje extra para luchar más duro, ver más claro, esperar mejor… no busques más allá de su cruz.

Debido a nuestra naturaleza humana, necesitamos la ayuda de Dios; Necesitamos su gracia para que podamos caminar por el camino del arrepentimiento. A veces la luz revela cosas que no queremos ver. La Cuaresma tiene una manera de hacer eso. Causa un poco de presión y estrés, y nos muestra cuán débiles podemos ser a veces.En mi caso el año pasado, sentada en el sol reveló algunas cosas en mí que necesitaba para trabajar. Si me hubiera ido y escapado a la sombra, podría haberme perdido la oportunidad de mejorarme. La confianza completa genera libertad absoluta. Golpeado, magullado, ensangrentado, jadeando por el aire, las manos y los pies clavados en una cruz, oyendo a los transeúntes a la vista de su cuerpo destrozado… en medio de todo esto, Jesús eligió encomendar su vida a Dios Padre. Jesús confió todo su ser a Dios Padre, respiró su último, y al tercer día resucitó. Al ser obedientes hasta la muerte, la vida fue victoriosa.

Esta Cuaresma, hagamos nuestra oración, ayuno y oportunidades para encontrar belleza en la lucha. Oremos para que seamos humildes ante el padre, ayunemos que dependemos solamente de la palabra, y ofrecemos limosnas en las que podamos confiar en su Providencia, no sólo por estos 40 días, sino por toda nuestra vida; especialmente en los periodos de sufrimiento. Sí, es una lucha. Pero, gracias a Jesús, es hermoso, porque nos atrae más cerca de él. Gracias a Jesús, es hermoso, porque es para los demás.

Espero que tu Cuaresma continúe ayudándote a crecer en santidad. Rezo por ti, por favor reza por mí.

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