Tu Gracia Me Basta

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Vivimos en el mundo y el mundo real es desordenado. Está roto, pero no sin gracia. La gracia y gloria de Dios todavía brillan a través de los lugares en donde el mundo real esta agrietado y sangriento. Pero si nuestros ojos se fijan sólo en los lugares en que esperamos ver milagros, no veremos todo el potencial de la gracia de Dios. 

La historia del paralítico me puso a pensar que el hombre podría haber sido un poco vacilante cuando sus amigos sugirieron a subirse a la azotea. Aunque él estaba paralizado, todavía tenía orgullo y una medida desesperada de romperse a través del techo podría suscitado un sentimiento de humillación con respecto a su condición. Sin embargo, el paralítico tenía fe y con humildad permitió a sus lo cargaran y luego fue suspendido impotente frente a una gran multitud a los pies de Jesús.

WOW. Tenemos acceso a ese tipo de milagro y la restauración del alma en cualquier momento, pero tenemos que dejar nuestro orgullo a un lado e ir a buscar a Jesús. En confesión es en donde hacemos lo mismo. Renunciamos a nuestro orgullo, reclamamos nuestros pecados y pedimos el perdón de Dios. Y por medio del sacerdote Jesús hace el milagro, quita nuestros pecados y nos renueva nuestra alma.  Esta perspectiva, en consecuencia, ha provocado un cambio radical en cómo yo veo la confesión. Sí, es incómodo pero es un milagro que Dios quiere desesperadamente darme y yo no lo puedo pasar por alto. Lo hermoso de Dios es que nunca nos ve como algo roto, pero siempre como algo digno de arreglar. Su gracia corre tan profundo.

 Así que hay que orar por la gracia para soportar o realizar algo más que simplemente orar por su resultado. Por ejemplo, si se trata de una situación que es probable que no cambie pronto, puedes orar para poder pasar ese tiempo con más gracia. Piden paciencia, coraje, esperanza o libertad, todo lo que necesites que te ayude a ser una persona más amorosa y a aprender de la situación.

Seguir escogiendo pensamientos vivificantes y seguir persistiendo en la oración, aferrándose a la voz de Cristo. Su voz es el argumento esperanzador y triunfante incluso si no tienes el siguiente capítulo descubierto. 

Ser feliz! Porque el gozo no es un sentimiento, no es felicidad o una emoción que va y viene. La alegría es una disposición permanente del corazón que pertenece a Cristo.

Estamos llamados a empujarnos nosotros mismos hasta el punto de completa vulnerabilidad de nuestra fe y relación con Dios. La idea solía asustarme; ¡OK, a veces todavía me asusta! Entonces, empiezo a reflexionar sobre los aspectos de mi vida que me trajo más alegría y paz.

Me di cuenta que era todo el tiempo cuando Dios me llamó que tomara un riesgo y confiar en él,  que lo hace sólo a través de su gracia. 

Fabiola Navichoque – Writer, unparalleled love

 

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