Glorificando a Dios con mi cuerpo

Recientemente he comenzado hacer un cambio de estilo de vida para mejor. Comencé hacer lo que decía que comenzaría mañana, específicamente comiendo saludable y haciendo ejercicio. Yo estaba determinada y cambie mi dieta por completo y hacer más ejercicio por semana…pero esto va mucho más que un cambio físico. Muchas veces nos olvidamos de lo que somos capaces hacer hasta que realmente nos proponemos y lo hacemos. Por más de un mes he puesto mi cuerpo bajo cambios, cambios cuales yo misma dudaba si podía alcanzarlos, pero lo logre.

Al principio de mi dieta y ejercicio, una parte fundamental era simplemente bajar de peso. Solamente me importaba como se miraba mi cuerpo, la apariencia era todo para mí. Nunca me di cuenta de algo más grande hasta finales del mes. Yo estaba fallando en reconocer lo bendecida que soy al tener el cuerpo que tengo. Un cuerpo que me permite moverme voluntariamente e estirarme libremente. Estaba fallando a reconocer que mi cuerpo tiene mucho más propósito del simplemente verse bien.

1Cor. 6, 19-20     ¿O no saben que sus cuerpos son templo del espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos.

Usar mi cuerpo para glorificar a Dios es cuidando del el, pero más importante amándome. El instructor de la clase de gimnasio siempre dice “que si tu cuerpo lo permite, esfuérzate llevar a tu cuerpo a tu mayor capacidad.” Tu y yo solamente recibimos un cuerpo y yo sugiero que comienzos a cuidar de él, amarlo, y dejar de quejarte de tus complejos. Es fácil olvidar que hay muchas personas que no tienen dos manos, dos pies, y no pueden simplemente caminar o correr por sí mismos. Es una lección que espero ya no olvidar y así tomar en cuenta que tengo que aprovechar lo que Dios me ha confiado.

Dios hizo a todos perfectos, él nos dio la vida, él nos dio su cuerpo y lo más razonable de hacer es glorificarlo con nuestro cuerpo. Estoy muy feliz de haber tomado la decisión de cambiar mi estilo de vida y nutrir mi cuerpo de manera positiva. Esto me acercado más a Dios. Es importante que trates a tu cuerpo de manera correcta para poder llevar acabo la misión que Dios tiene para ti. Comienza con cambios pequeños y pronto los cambios se convertirá en su estilo de vida. No mal gastes tu vida queriendo ser alguien mejor o sentir de cierta manera sin poner esfuerzo, más bien toma la decisión de mejorar y hazlo. Ora con Ello. Dios estará contigo en cada paso.

Jennifer Baker – Writer, unparalleled love

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