Un Hermoso Compromiso

Dios demuestra Su amor de muchas maneras y la manera en que realmente mostró su amor hacia mí fue atreves de una pregunta muy especial que me hizo una persona muy especial. Esa pregunta fue: ¿”Puedes ser mi madrina para mi confirmación?” Yo no esperaba que esto  me ocurriera a mí (al menos, no muy pronto en mi vida). Dios ciertamente tiene el tiempo perfecto. Ese momento inolvidable es algo que siempre apreciaré.

Es un honor haber sido elegida para realizar este papel tan especial sabiendo que no va a ser temporal, sino es para siempre. Yo no lo pensé dos veces antes de contestar y automáticamente le dije “Sí!!!”  También pensé y me dije a mi misma —debo estar haciendo algo bien por haber sido recompensada de esta manera tan increíble.

Siento que Dios puso esta oportunidad en mi vida para ser una mejor Católica y ser un ejemplo para toda la vida a mi ahijada y a quiénes me rodean. Ella vio en mí, lo que yo no había notado y fue esa capacidad que me llevó a aceptar con gratitud.

No acepté porque me sentí obligada o tenía miedo de decir que no, yo acepté porque yo estaba orgullosa de que alguien me diera suficiente la confianza  para ayudarla, guiarla en la fe, y en la vida. Hay muchas cosas que todavía no se dé la fe, y esto me da otra razón más para querer ir más a profundidad en la verdad. Ser capaz de aprender y enseñar a otros, pero más importante enseñarle a mi ahijada, y que para mí eso es algo hermoso.12715698_916039181850539_3768942148123075440_n

Ser madrina o padrino no es algo que todos estamos llamados a ser.

Para ser una madrina (en mi caso) debes tener tus primeros tres Sacramentos que son: Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. Debes de tener al menos 18 años y ser soltera o casada por la Iglesia Católica.

Es mucho más que simplemente cumplir con esos requisitos que hacen a una madrina. También se trata de llevar un estilo de vida de cuerdo al Evangelio, y tener esa capacidad introducirles a Dios. No estoy diciendo que los padres no les estén enseñando y que deben dejarlo todo en manos de la madrina, al contrario! Sólo estoy explicando el propósito principal de ser una madrina o padrino que es de ayudar a guiar al ahijado en el buen camino, guiarlos en nuestra hermosa fe Católica para ayudarla a comprender y aceptar la verdad, que es Dios mismo.

Es importante que les mostremos y guiemos a nuestros ahijados desde pequeños a la fe, para que puedan vivir esta larga y hermosa jornada aceptando a Dios más temprano que tarde. Con nuestros ahijados conociendo de Dios, podremos ver en ellos las grandes cosas que Dios es capaz de hacer.

Si eres una madrina o padrino nuevo, no te preocupes por tener que saber todo acerca de la fe Católica, es una manera perfecta para los dos pueden aprender juntos.

Jennifer Baker – Writer, unparalleled love

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