Vivir por los demas

Muchas veces solemos tener una mentalidad de alcanzar éxito; ser exitoso y buscar una vida cómoda. Con hasta esta mentalidad vamos en contra de muchos principios o personas para llegar ser alguien “importante” en la sociedad, en la familia, o incluso una relación. Quisiera cuestionar esta mentalidad popular: ¿Estaremos perdiéndonos o realmente estamos hechos para llenar un molde o expectativa? No me mal entiendan—estoy totalmente de acuerdo en soñar en grande y nunca hacer de menos la capacidad de uno mismo. Pero ojo, nunca debemos perder de vista a las personas en nuestros alrededor y tampoco olvidarnos la gran misión que Cristo nos confió, un discipulado, un servicio. Como Cristianos, estamos llamados a vivir por amor. Si, por amor, y solamente amor. Frases como “Yo hago lo que yo quiero, y lo que haces tú no me impacta o importa” son frases que realmente ponen en duda una de las enseñanzas fundamental de Cristo. Esta mentalidad refleja una sociedad egocéntrica, una sociedad que no desea encontrar un amor auténtico. No seré la primera ni la última en decirlo: como Cristianos estamos llamados a vivir, servir y amar a los demás.

Espero que no entiendan mal mi mensaje, no somos llamados para agradar a los demás. Cuando vivimos por complacer a los demás nos fijamos en llenar un molde como lo son modas, ideologías, atención, reconocimientos, dinero, ambiciones etc. Ahora, cuando vivimos por los demás nos preocupamos por llenar el molde que Cristo tiene para nosotros, como las de las primeras comunidades Cristianas. Una sensación de dolor, la compasión, empatía, y la felicidad con y de los demás. Una verdadera mentalidad de un Cristiano no es en que tan cómodo puedo vivir económica, social o espiritual sino que es todo lo contrario. Vivir por los demás requiere amor, y para amar se requiere sacrificio. Para comprender el significado de sacrificio, podemos contemplar la cruz: el acto más sublime de amor. Entonces, hoy quiero retarnos a ser una sociedad que sufre con los demás en momentos de dificultad o adversidad, de la misma manera, una sociedad que sabe celebrar con los demás en momentos de alegría. No podemos dar la espalda a las necesidades de los demás porque estamos demasiado preocupados por alcanzar nuestra propia comodidad… esto lleva a una vida vacía y sin propósito. No debemos solo amar cuando es fácil o solo amar a quienes es fácil amar sino que amar a quienes cuesta y en circunstancias incomodos o fuera de lo normal. Porque ahí es donde el amor da sus frutos más maravillosos—en un servicio que requiere sacrificio.

Despertemos y reconozcamos que una vida que vale la pena vivir es una vida de servicio a los demás. Si eres mamá, maestro, padre, sacerdote, cirujano, mecánico, secretaria/o, te reto que tomes el Evangelio y salgas a servir! Deja ya de jugártela seguro o quedarte en tu zona de conformismo, nuestro Cristo ama de manera radical—nosotros salgamos a amar radicalmente. ALERTA: Este estilo de vida va en contra de la corriente de la sociedad entonces probamente serás retado! Pero recuerda que es una lucha que vale la pena luchar: la causa siendo el Amor, reforzada por el gran poder de las Sagradas Escrituras y guiada por la eterna presencia del Espíritu Santo. 🙂

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“El mundo te ofrece comodidad. Pero tú no estás hecho para conformismo. Tu fuiste hecho para ser grande.” Papa Bendedicto XVI

Joandra Ocampo – Writer, unparalleled love

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