Caminando con Jesús por 40 días

Como católicos, nos estamos preparando para caminar con Cristo durante 40 días. La Cuaresma es un tiempo de preparación y abnegación. Es un tiempo de reconocer el amor y la gracia de Dios en nuestra vida cotidiana. El Miércoles de Ceniza es el comienzo de nuestra jornada con Cristo; donde nos alejamos del pecado y ser fieles al Evangelio. Mientras nos preparamos para entrar en la historia de amor más grande de todos los tiempos su pasión y resurrección nos permiten contemplar el verdadero significado para la jornada. Durante este tiempo, vamos a encontrar a nosotros mismos a través de estas 3 cosas: re-conexión, la abnegación y el amor & la gracia.

Re-conexión

Cuando no hemos visto o hablado con alguien desde hace tiempo, la primera cosa que hacemos es reconectarnos “ponernos al día” con esa persona, ¿verdad? Bueno, es lo mismo con nuestro Cristo! La Cuaresma es un tiempo para reconectarnos “ponernos al día” con el Señor. Recuerda, Él es una persona, por lo tanto, podemos tener una conversación con El del mismo modo que lo haríamos con nuestros amigos o familiares cercanos. Hay muchas maneras en que podemos reconectarnos con Cristo, por ejemplo: los Sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, la oración, la lectura de las Sagradas Escrituras, y escuchar música Católica. Estas son algunas maneras en que podemos reconectarnos con Él. Estando conectados tenemos la oportunidad de fortalecer de manera más profunda en estos 40 días.

Abnegación

Veamos a los atletas profesionales, para que puedan desempeñar en su mejor nivel, deciden (libertad de voluntad) negar ciertos alimentos, bebidas, actividades, noches sin dormir y así sucesivamente para mantenerse enfocado en sus metas principales. Su trabajo duro tiene su recompensa, ya que son reconocidos por sus grandes esfuerzos y logros. Los atletas no sólo ganan campeonatos, también se convierten en modelos a seguir para otros. Eso es exactamente el tiempo de cuaresma, se la abnegación de muchos privilegios, placeres y comodidades que nos ofrece el mundo. De esta manera podemos mantener el enfoque en nuestro principal objetivo que es darnos a Él. Nuestro trabajo está reconocido en el inmenso amor que Cristo tiene por nosotros. Sabemos que no podemos hacerlo solos, pero con su Espíritu somos capaces de entrenar nuestros cuerpos a buscar lo que realmente necesita, y esta necesidad no se satisface por nada visible a nuestros ojos terrenales.

Amor y Gracia

Caminar con Cristo durante 40 días sólo se realiza a través del amor y la gracia. Su amor por nosotros lo llevo a los extremos como: siendo tentado por Satanás en el desierto, vivir su pasión, muerte y resurrección. Recibimos el poder de la resurrección para saber que Él vive y que nosotros vivimos en Él. Nuestra re-conexión y abnegación sólo pueden venir desde el acto de amor. Durante la cuaresma demostramos un acto de amor de una manera profunda, pero en realidad Su amor es nuestro tiempo de sacrificio más un millón por segundo en nuestra vida diaria. Con la resurrección y la efusión de su Espíritu Santo en la Iglesia y entre todos los bautizados podemos obtener su gracia. Su gracia siempre nos dará ese empujón extra cuando estamos cayendo hacia atrás; para ser una mirada de aire fresco en medio de una sociedad ahogada, sola, y confundida.

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Claudia Navichoque – Writer, unparalleled love

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